EL MERCURIO ARTES Y LETRAS 8/1/2012

 

Entrevista Un recinto en evaluación
Diego Matte, nuevo director del Museo Histórico: "No podemos dormirnos hasta que se haga la ampliación"

Recién interiorizándose en la realidad de la institución que dirigirá por tres años, y con la vista puesta en el nuevo edificio que deberá aumentar las capacidades del museo, este abogado de 34 años habla sobre los desafíos que enfrentará: enriquecimiento de las colecciones, modernización de la gestión, aumento del personal... muchas tareas por hacer.  

Juan Ignacio Rodríguez Medina 

Se está instalando y no ha parado. Desde que asumió la dirección del Museo Histórico Nacional (MHN) el pasado 15 de diciembre, Diego Matte -abogado, 34 años- se ha pasado en reuniones para interiorizarse en la realidad y las necesidades de la institución que le tocará liderar durante los próximos tres años. En reuniones y en el día a día propio del museo: cierre del año, apertura del presente. Se nota que son sus primeras semanas: se asegura de revisar los datos que entrega para no equivocarse, ríe nervioso cuando se le pide detallar algún asunto que prefiere reservarse hasta que terminen las evaluaciones. Pero en general se lo ve tranquilo, entusiasmado, nada de jugar con las manos o desviar la mirada. "Hay una buena disposición en el equipo, este es un museo para pensar y hacer cosas en grande; estamos todos cuadrados con eso", dice.

Matte llegó a su nueva labor tras sortear un concurso público al que convocó la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), cuya última etapa fue una entrevista con la directora, Magdalena Krebs.

-¿Esperaba ser elegido?

"No, la verdad es que no. Obviamente postulé pensando que había una posibilidad de ser elegido, pero al ser un llamado abierto sabía que iba a postular muy buena gente. No tuve certeza hasta el último minuto, porque era una terna, pero intuía que ser joven era una ventaja, además de haber trabajado como abogado y haber estado en distintas áreas, porque eso me daba una cierta flexibilidad para enfrentar el cargo".

Matte ha conjugado su labor como abogado -"en inmobiliarias, en estudios y como independiente"- con tareas en el mundo cultural. Lo más destacado ha sido su trabajo como editor de libros con contenido patrimonial, como "Mapocho, torrente urbano", "La Vega" e "Historia del agua en el desierto más árido del mundo". Pero también puede contarse la creación de Santiago Walk, una empresa que realizaba caminatas para turistas por el casco histórico de la capital, y la dirección ejecutiva de la Sociedad de Derechos Literarios, que gestiona dichos derechos en el ámbito de la reprografía.

-¿Por qué postuló?

"Siempre me ha interesado la historia, la historia de Chile me gusta mucho. Además, venía mucho al museo por las caminatas con turistas, el edificio siempre lo he encontrado alucinante, la relación que tiene con la Plaza de Armas. Por otro lado, la labor que hizo Hernán Rodríguez en este museo marcó toda una pauta para la gestión del patrimonio en Chile y poder formar parte de eso es un honor y un incentivo".

-El dinero no es mucho, tampoco el espacio: ¿cómo lo hará?

"Efectivamente es así. Sobre todo se hace corto el espacio, pero tenemos el plan de la ampliación del museo. Mientras tanto, bueno, uno tiene que trabajar con lo que tiene, siempre es mucho más fácil quejarse y alegar por lo que no se tiene. Aunque los recursos y el espacio son limitados, el museo se las ha arreglado para seguir funcionando y entregar sus servicios de forma óptima al público. Por lo demás, es nuestra labor ser creativos para aprovechar los espacios sin perjudicar la arquitectura del edificio, que es también un valor muy importante para nosotros".

Actualmente el Museo Histórico tiene 1.390 metros cuadrados. Un espacio que -como se ha dicho una y otra vez- urge aumentar, entre otras razones, porque hoy sólo se pueden exponer 1.300 de las 150 mil piezas que posee y porque los depósitos están llenos. La solución pasa por el varias veces anunciado edificio que se construirá en un terreno aledaño que hasta 2009 estuvo en disputa con Correos. Se estima -según detalla Matte- que el nuevo espacio agregará 2 mil seiscientos metros cuadrados.

Si bien no quiere comprometerse con una fecha exacta, la expectativa de Matte es tener hecha durante el primer semestre de este año la licitación para el proyecto de diseño arquitectónico, y el próximo la correspondiente a su construcción. ¿Y el edificio ya listo?: "Para ser realista, el 2014. Y siendo muy optimista, podría ser a finales de 2013 o principios del 2014", reconoce

-¿Qué habrá en el nuevo espacio?

"Lo que busca es mejorar y ampliar los depósitos del museo, crear laboratorios para las áreas de conservación, también mejorar la biblioteca y las dependencias del archivo fotográfico. Además, va a tener un auditorio, una sala educativa y se aumentarán los metros cuadrados para las exposiciones temporales. Aunque hay que analizar si esas exposiciones las incluiremos en el edificio nuevo o si liberaremos espacio del actual; la arquitectura tendrá que resolver ese tipo de asuntos".

-Califique la situación del MHN al lado de homólogos extranjeros

"Si uno piensa en los museos europeos o norteamericanos, la verdad es que hay mucho por hacer, sobre todo en el tema de la superficie y los servicios complementarios que entregan. Aparte de recorrer las galerías y las exposiciones temporales, la gente usa los servicios de cafetería, de la tienda, la biblioteca. La idea es caminar hacia eso, a que la gente se sienta invitada a venir a pasar parte del día al Museo Histórico. Ahora, también hay que considerar que Santiago es una ciudad que recién está comenzando a desarrollarse por el lado patrimonial y turístico".

-Hay cierto consenso en que existen vacíos en la colección del siglo XX. Dada la falta de espacio y presupuesto, ¿cómo se abordará ese déficit?

"Los coleccionistas son nuestros aliados en ese sentido. A veces el museo puede comprar algunas cosas, pero la parte más importante de esas colecciones viene a través de donaciones y nuestro trabajo -que está vinculado a la ampliación del museo- es generar la confianza, en los coleccionistas y las personas que donen, de que las cosas van a estar bien conservadas, de que van a ser exhibidas e incorporadas en las publicaciones; o sea, que va a haber un trabajo de conservación y curatoría asociado a esos objetos".

-¿Qué materiales privilegiarán?

"Hay que analizar cuáles son los objetos que nos interesan y eso, la verdad, es un proceso más lento de evaluación y de identificación de obras. Podría hablar de pintura, iconografía, textiles, muebles, pero eso vamos a tener que determinarlo según cada colección".

-Según se lee en el sitio del museo, una de sus tareas será la modernización. ¿A qué apunta?

"A la gestión. A trabajar según objetivos y metas más asociados a las necesidades nuevas que la ampliación del museo va a ir generando, pues incorporaremos muchos elementos que tienen que ver, por ejemplo, con la extensión y nuevos estándares en el área de laboratorio y depósito. Entonces, la modernización de las estructuras implica también una modernización en la gestión. También tiene que ver con la política de la Dibam de implementar estándares y parámetros que sean equivalentes para los tres museos nacionales".

-Además se habla de generar alianzas estratégicas con el mundo privado y revitalizar la oferta cultural del museo. ¿Puede detallar ambos puntos?

"Respecto a lo primero, son expectativas. Estamos en un trabajo de análisis de las necesidades del museo y de ahí vamos a salir a tocar las puertas en la medida en que sea necesario, además de estar abiertos a acoger y participar en iniciativas privadas que sean coherentes con los fines del museo.

Lo de revitalizar la oferta cultural apunta a que la visita al museo no sea sólo algo casual, sino que la gente quiera venir a pasar tiempo al museo y al centro de Santiago. Para eso hay que tener una oferta contundente y atractiva, y las exposiciones temporales tienen mucho que hacer en ese sentido. Obviamente que la ampliación va a ser un foco de interés importante, pero mientras tanto nosotros tenemos que seguir cumpliendo con nuestra labores, no podemos dormirnos hasta que se haga la ampliación".

-En mayo de 2011, Magdalena Krebs declaró: "El sistema administrativo de nuestros museos hace muy difícil gestionarlos. Estamos amarrados a la burocracia del Estado".

"La verdad es que sí. Caminar con la carga o el traje de la burocracia del Estado a veces le genera muchas dificultades a un museo. Los cambios que uno quisiera tienen que ver con la flexibilidad en la ejecución de los presupuestos, porque a veces las necesidades de los museos son dinámicas. Pero, en ese sentido, nos hemos sentido muy apoyados por la Dibam, por su dirección y por la subdirección de museos".

-También dijo: hay "un déficit de registro y estudios que nos permitan conocer a fondo nuestras colecciones", "por eso muchas siguen guardadas".

"Efectivamente necesitamos más personal en esa área. Lo más crítico es la documentación de las piezas, porque la colección del museo es muy grande, diversa y rica, entonces se requiere mucha investigación, mucha documentación y estar constantemente revisando y actualizando los inventarios".

-¿Contarán con los recursos?

"Yo creo que sí. La Dibam tiene proyectos especiales para estos asuntos. Y si no, habrá que ver cómo conseguirlos. Por ejemplo, a través de servicios externos que se puedan prestar al museo, es algo que tenemos que ver".

 Cifras

150 mil piezas posee el museo

1.300 puede exponer permanentemente

188.432 personas visitaron el museo en 2011, 67 mil más que en 2010

90 mil espectadores recibió la muestra más exitosa: "Cien años mil historias"

$53 millones fue el presupuesto en 2011 para muestras temporales

$15 millones tuvo para adquirir colecciones.

Cinco definiciones históricas

s ¿Qué historiadores chilenos le atraen? "Los primeros cronistas de Chile... y Barros Arana, Jaime Eyzaguirre, Mario Góngora, Gonzalo Vial. De los vivos, Santiago Aránguiz, Floreal Recabarren, Gonzalo Piwonka, Valeria Maino, Álvaro Góngora, Augusto Millán, Jose Bengoa y Alfredo Jocelyn-Holt".

s ¿Y figuras de la historia chilena? "La vida y aventura de Pedro de Valdivia me fascina, asimismo Lautaro, Diego Portales y Benjamín Vicuña Mackenna. También José Santos Ossa, que siempre me ha intrigado. Clotario Blest, el Padre Hurtado, Violeta Parra y Nicanor Parra (espero que algún día un poema o artefacto suyo se incorpore a la exposición como broche de oro)".

s ¿Qué objetos de la colección del museo le parecen que debieran ser resaltados? "La colección iconográfica del museo es magnífica y merece ser puesta en valor. Muchas pinturas de gran relevancia se encuentran en préstamo en diversas dependencias del Estado y aspiramos a ir recuperándolas con el tiempo".

s ¿Cree que la historia urbana de Santiago merece un lugar en el museo? "Sí, por supuesto. Me parece que el cerro Santa Lucía es el lugar que mejor retrata nuestra historia como ciudad, o a lo que debiéramos aspirar. Otro lugar esencial es nuestro río Mapocho, paseo por excelencia y parte de la identidad de Santiago desde la fundación de la ciudad".

s ¿Qué figuras o épocas de nuestra historia debieran recordarse más en el museo? "Es necesario integrar con más fuerza a los pueblos indígenas en el relato del museo, y también a figuras del mundo artístico que vayan mostrando el desarrollo cultural de Chile junto al político o republicano. Asimismo, me parece relevante mostrar más lo que sucedía en nuestras regiones, en la Patagonia y en el Norte Grande".

Tres proyectos

Biblioteca de fotografía : El museo cuenta con uno de los archivos fotográficos más importantes de Chile, y como complemento a ese tesoro, de aquí a marzo debiese comenzar a funcionar una biblioteca especializada en el área, y abierta al público.

Reapertura de la torre : Sin fecha definida, pero esperando que sea durante el primer semestre, Diego Matte tiene la idea de restaurar y reabrir al público dicho espacio: "La idea es que la gente pueda tener esa experiencia, que vincula al edificio con la Plaza de Armas".

Publicaciones : El Museo tiene una buena y cuantiosa línea de publicaciones. La idea, dice Matte, es ordenar el trabajo estableciendo líneas editoriales "para que estas publicaciones sean permanentes, según determinadas áreas y temáticas".